lunes, 17 de julio de 2017

Civiles bajo fuego en la playa del Milagro - junio 1811

Durante la última semana de junio del año 1811, numerosos grupos formados por hombres, mujeres y niños bajaron hacia la playa del Milagro. Sin embargo en aquellos días, bajar a la playa nada tenía que ver con la ociosa actividad que representa actualmente, ya que el mar significaba la última oportunidad de sobrevivir escapando de la ciudad.

Mapa que demuestra la trayectoria de los disparos de cañón contra el punto del Milagro

En 1811 el destino hizo que las bombas cayeran sobre Tarragona durante el cruel asedio napoleónico y desgraciadamente, la punta del Milagro también se había convertido en objetivo de los cañones del ejército francés. La gente se escondía entre las rocas esperando su oportunidad de ser evacuada por mar, sin embargo, la zona se hallaba en el punto de mira de la artillería situada al pie del muelle en el puerto.

Un participante en la defensa, el comodoro Codrington, de la Marina Real Británica, describió lo que vio allí: “Las pobres mujeres con sus niños y los heridos que bajan y se esconden entre las grietas de las rocas a la espera de ser evacuados, esperan con paciencia y a veces toda la noche la posibilidad de subir a uno de nuestros barcos. Se convierten ellos en el objetivo constante del fuego enemigo, de cañones y morteros que les pueden alcanzar.
La maldad que utilizan en el ataque revela el carácter de los franceses y el tipo de guerra que llevan a cabo. Observamos impotentes como es contra esta gente a quien dirigen su fuego cuando la mala mar ni siquiera permite que nuestros botes se acerquen. El fuego contra nuestros barcos puede ser legítimo en guerra, pero cuando se dirige a la evacuación de mujeres y niños, es como disparar a la gente que sale a enterrar a sus muertos.”


Esta escena insólita se desarrolló durante la evacuación de los civiles que habían quedado atrapados en la ciudad sin los medios suficientes para poder pagar a los  dueños de barcos privados. Así pues, como alternativa, las barcazas de la Royal Navy no dudaron en rescatar a esa pobre gente de una muerte segura y miles de personas fueron cargadas en los buques de guerra y fragatas de la escuadra para posteriormente ser trasladadas a otros pueblos en la costa. Sin embargo aquello no pudo evitar tragedias, ya que durante la evacuación, algunos botes de remo fueron alcanzados por el fuego enemigo. Uno de ellos, una barcaza de la nave HMS Blake, fue alcanzada y hundida por una bala de cañón que dejó muerta y mortalmente herido a una madre y su bebé.


Durante las mismas operaciones de rescate, otra lancha de la fragata inglesa HMS Centaur recibió otro impacto, que en el batir de un ojo la atravesó, dejando así un trágico rastro de destrucción. Se lee en la documentación de la época que un marinero llamado Henry Bakebury murió en el acto, mientras otros cuatro hombres y varios civiles a bordo fueron heridos gravemente. El cuaderno de bitácora del H.M.S. Centaur, recuerda: “la lancha regresó con los tenientes Ashworth y Hughes gravemente heridos, David Toole mortalmente herido y Henry Bakebury muerto.”

Cuaderno de bitácora del Centaur. Escrito delante de Tarragona en 1811

El Capitán John White del HMS Centaur sentía aquella pérdida y escribió en su informe – actualmente se encuentra en los National Archives de Londres- los siguientes detalles sobre estos hechos:

“Lista de muertos y heridos pertenecientes al nave de su majestad Centaur, en acción con las tropas francesas en la playa cerca de Tarragona, 28 de junio 1811:
La lancha del nave Centaur – 2 muertos, 3 heridos

Oficial herido
Mr. Henry Ashworth, Teniente, peligrosamente

Marineros muertos y heridos
Henry Bakebury, marinero ordinario.
David Toole, idem.

Heridos
John Hughes, intendente, perdió su brazo izquierdo.
William Lubec, Marinero ordinario, ligeramente herido en el hombro.

Total
2 marineros muertos, 1 teniente, 1 intendente y 1 marinero heridos.”

(Firmado)  John C White, Capitán.

Al pie de hoja, añadía: “Junto con esta lista suplico permiso para añadir que el excelente carácter y conducta del teniente Ashworth me hace sentir más intensamente su actual sufrimiento. Hay motivos de peso para creer que la peligrosa herida en la rodilla causada por bala de cañón puede hacer necesaria su amputación. (…)”

A la 1 de la madrugada el marinero ordinario David Toole, sucumbió a sus heridas. A las 7 de la mañana los cuerpos de Henry Bakebury y David Toole fueron arrojados al mar según la costumbre.


Así fue como sucedió uno de los últimos y dramáticos episodios del asedio de Tarragona. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario